Mi hija ha muerto

Como muchos de los que entráis en este blog de la Asociación Alaia,  yo también perdí a mi hija.

Sara tenía 18 años cuando sufrió un aneurisma cerebral. Se trataba de algo muy grave, pero el pronóstico era bueno. Sin embargo, nunca despertó de la intervención quirúrgica a la que la sometieron. Su muerte fue devastadora para mí. Me seguir leyendo